La exposición colectiva que en nuestro espacio “la casa blanca y negra”, se inauguró con éxito en septiembre, “Bon Voyage”. Permanecerá abierta hasta este viernes 29 de octubre de 2011. La exposición es todo una proposición a viajar a través de los paisajes de Luis Mayo, Walter Meigs, Gonzalo González, García Álvarez, Patricia Delgado …etc. La serie de aguafuertes “Paisaje” de la pintora canaria y sobre todo grabadora Patricia Delgado, forma parte de la exposición. Si desea recibir una información más amplia, le animamos a contactar con nosotros por correo electrónico a la dirección sala@salaconca.com.
Conca
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The group exhibition «Bon Voyage» in our space «black and white house» opened successfully in September, and it will remain open until October 29, 2011. This is all a proposition to travel through the landscapes of Luis Mayo, Walter Meigs, Gonzalo Gonzalez, Garcia Alvarez, Patricia Delgado, etc. The etchings «Landscape» of this Canarian painter, Patricia delgado and especially graphic artist, is part of the exhibition. If you want to receive more information, we encourage you to contact us by sending an email to sala@salaconca.com.
                                                                                                                                                          Conca

Paisaje I, grabado aguafuerte, exposición colectiva Bon Voyage, Sala ConcaPaisaje II, grabado aguafuerte, exposición colectiva Bon Voyage, Sala Conca
Paisaje III, grabado aguafuerte, exposición colectiva Bon Voyage, Sala Conca
(…) me dijo: ¿por qué te vas?

Le dije: Porque el silencio

De estos valles me amortaja

Como si estuviera muerto.

(…) y me dijo ¿adónde vas?

Y le dije: adonde el cielo

Esté más alto, y no brillen

Sobre mí tantos luceros. (…)

Extracto de Adolescencia, Rimas

(1900 – 1902) Juan Ramón Jiménez


Es sabido que La Capilla Mark Rothko en Houston, es una Meca para aquellos que en busca de una experiencia espiritual y trascendente anhelan acudir a lo que Juan Ramón Jiménez en su poema Adolescencia describe como “a lo más alto, y no brillen sobre mí tantos luceros”, y abrazar así un momento místico concebido a través de la poesía que habita en los lienzos del genio norteamericano. Y quizás sea por una particular poética propia de algunas corrientes plásticas, literarias, referentes al campo del diseño o a la arquitectura del siglo XX, es la poética del silencio. La capilla, un espacio poligonal encierra en sus paredes unos lienzos de gran formato cubiertos de una plasticidad oscura y ausente de ornamento alguno. Y sí, quizás sea también la poética del silencio, la causa de que la obra de Rothko haya sido comparada en tantas ocasiones con los paisajes del romántico alemán, Friedrich, tan alejado en el tiempo y el espacio, así como en su estilo pictórico. Friedrich encarna esa romántica admiración enfermiza hacia la naturaleza desbordada,cuyos orígenes se encuentran en las consecuencias de la Revolución Industrial que se había dedicado a ornamentar progresivamente sus paisajes con altas fumarolas de carbón y estructuras gigantescas de hierro forjado atravesadas por frenéticos trenes, y así destruyendo el paisaje natural, convirtieron a este en una melancólica añoranza, y en una imaginación ansiosa de sentir la aplastante superioridad, lo sublime de la naturaleza, en la braveza del mar o en el abismo de los picos monteses. El silencio que surge del abismo entre el hombre y las fuerzas naturales en Monje junto al mar de Friedrich o el silencio mistérico que anida en los Rothko proyecta una misma espiritualidad. Una similar espiritualidad encuentro en Paisaje I, II y III de Patricia Delgado, ( pintora canaria y especialmente grabadora), en los tres aguafuertes, residen contrapuntos del silencio, ella misma, se afirma en su gusto por utilizar el silencio en sus obras, al mismo tiempo que cuenta como le recuerdan a los silencios en la música; pero es que en Paisaje I, II y III, la poesía del silencio no solo se manifiesta en la idea o el efecto que generan (como ocurre en las obras de Friedrich o Rothko) sino que está en las mismas características formales, y es que el silencio aparece como una blanca en una partitura, Patricia Delgado lo utiliza como forma esencial en su composición plástica, a través de la técnica que en flamenco, lenguaje que aprendió durante sus estudios en Bélgica, llama “blinddruk”, que traducido al español significa impresión ciega, técnica que conocemos por gofrado: “El gofrado es una marca que se realiza en el papel al ser presionado sobre una matriz, de este modo es el protagonista principal. Cuanto mayor sea la presión del tórculo y el gramaje del papel, más notable será el efecto de relieve producido por la plancha en la estampa.”
“Blinddruk”, es una de las técnicas preferidas por la joven grabadora para encerrar en sus aguafuertes contrapuntos del silencio, insertadas en sus perfectamente estudiadas composiciones Paisaje I, II y III, el conjunto se ve reafirmado por la gran sutileza de los paisajes, un trabajo en extremo minucioso, y con un resultado indudablemente enigmático.

Pues El silencio es también un propósito en sus obras, un mundo interior no desvelado, al que solo el espectador se acerca fijándose en pistas que la artista ofrece, como, una infante en la maleza, junto a un gofrado en el que aparece un aro rompiendo la línea de tierra y el celaje simultáneamente.

La poética del silencio se haya también en la temática de Paisaje I, II, y III, la influencia del paisaje romántico es patente en Paisaje I y III, la actitud de admiración que manifestaba Friedrich ante la naturaleza, en los que se denota lo que Juan Ramón Jiménez expresa así: “el silencio de estos valles me amortaja” o la poética de los prerrafaelistas en sus motivos infantiles, e incluso referente a la técnica, el legado del realismo austriaco, Patricia Delgado aúna toda esa tradición consciente o inconscientemente , dando a luz estos tres paisajes definidos por el contrapunto del silencio, por una sutil espiritualidad, que eleva al espectador, pero sobre todo convierte la mirada de este en placentera y deseosa de desvelar el enigma encerrado en cada imagen. Y es que Paisaje I contiene lo sublime de la montaña, pero al mismo tiempo, la sutileza de un abanico surcado por minuciosos encajes, una urdimbre de tinta, conjugada a la perfección con contrapuntos del silencio.
Azucena Arteaga

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