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Para comenzar la mordida de una plancha en grabado, esta debe de estar dibujada primeramente.

A la izquierda tenemos un ejemplo de una plancha de cobre en crudo medianamente trabajada con las lijas y a la derecha la plancha de cobre cubierta por una fina capa de barniz.

La línea gris que vemos en ella, está realizada con papel calco, ésta nos ayudará a delimitar la zona a dibujar.

El barniz utilizado para grabar es el negro satinado lamour (líquido), se aplica con un pincel suave y flexible, una vez seco podremos comenzar el dibujo. Hay otros tipos de barniz para grabar, el duro de bola idóneo para la primera vez que se trabaja la plancha (al no ser líquido requiere otro proceso de aplicación en la plancha) y, por último el barniz blando que al secarse lentamente, se mantiene flexible mayor tiempo y nos permite la impresión de hojas, encajes y materiales con calidades susceptibles de ser impresas en él.

A continuación, un detalle del proceso de dibujo, un punteado sobre el barniz ejecutado con una herramienta que se llama crible o punteador de acero. El abanico de variantes posibles dentro de los aguafuertes es amplio y depende igualmente del registro de cada uno como dibujante.

Una vez dibujada la plancha y lista para la mordida, es importante cubrir con barniz de retoque las zonas que queramos que queden vírgenes y que no sean corroídas por el ácido o el percloruro de hierro.

La propiedad de este barniz “de retoque” es que es más duro, obscuro, brillante y resistente al rallado, por lo que se utiliza tan sólo para cubrir y proteger zonas.

Una vez listo el trabajo, lo sumergimos en el percloruro de hierro, éste es su aspecto y color una vez líquido.

En la mordida, al no tener una cubeta vertical (la ídónea para el mordiente de Edimburgo) sino una horizontal, debemos mover la plancha constantemente o bien colocarla boca bajo sobre unos tacos en sus extremos que algunos substituyen por unos puntos de silicona sobre su superficie. Su causa, son las partículas que componen al percloruro que reposarán en las tallas de la plancha si no la movemos obstruyendo éstas, y, cómo resultado, nos quedaría una mordida irregular o simplemente nula.
El tiempo de exposición de la plancha en el mordiente o corrosivo, dependerá de una tabla de tiempos por minutos que realizaremos según la densidad de nuestro mordiente y del tipo de línea que hagamos. Según el tono que deseemos para las líneas, se le aplicará más tiempo de exposición para las líneas más obscuras y menos tiempo para las líneas grises. Las líneas grises las iremos cubriendo con el barniz y el resto la seguiremos mordiendo, sumando el tiempo adicional al ya expuesto.
Una vez mordida la plancha, la retiraremos de la cubeta y eliminaremos el mordiente con agua. Primeramente, la introduciremos en una cubeta con agua y vinagre, tan sólo unos segundos, para evitar su oxidación y seguidamente en otra, tan sólo con agua, hasta retirar todo los residuos del percloruro.

detalle

Retiramos el barniz para ver lo que hemos grabado.


Es importante insistir para eliminar bien el barniz.
Puede quedar algún resto en las tallas, por lo cual, no es de extrañar que la primera prueba de estado que saquemos de ella, no quede del todo bien o tan nítida como la segunda.


En caso de no quedarnos contentos con el resultado y necesitemos obscurecer o mejorar zonas inacabadas, volveremos a cubrir la plancha con el barniz lamour y repetiremos el mismo proceso.

Este proceso de mordida se repetirá tantas veces como se considere.

Una ves acabada la plancha, comienza el estampado. Este es realmente otro oficio, el estampar, con el tiempo aprenderemos como según la imagen realizada, el color a elegir, la elección del papel y su limpieza y acabado influirán definitivamente en el resultado final del grabado y su impresión.

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