Existe una leyenda que asegura que un submarinista fue succionado por error por una avioneta que recogía agua para apagar un incendio. A los pocos días encontraron al submarinista calcinado en el monte en la copa de un árbol. Hasta hoy cada uno adapta la historia a la montaña más cercana.

Nos encontramos en el monte de La Esperanza, en la conocida Morada del Viento, Tenerife.
Lo cierto de esta historia, es que es un encargo de dos buenos amigos Beti, Benji y su gente …para un amigo madrileño que se les casa. Y la imagen de esta hitoria es la conjunción de uno de los boceto de mis próximas exposiciones con la de otros cuadros ya pintados con los playmobil y el cuadro «Jugamos». En fin, buscábamos otro motivo como un pistolero, pero el ingenio de Benji le llevó a pasarme este un buzo y así crear nuestra propia leyenda urbana del misterioso buzo rodeado de peces en medio del bosque….
o


Este es el resultado, que tanto ha dado que hablar por lo que ha gustado,

ya que todo el mundo lo quiere,
menos yo que tengo que comer, je, je,
incluso corre el riesgo de no llegar a su destinatario…
¡qué peligro!
A ver si es que me he equivocado de tema para las exposiciones 😛
y yo sin saberlo.



FIN de la primera parte


Continuará… la leyenda.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

uno + diecisiete =